LucioBenedettelli

LucioBenedettelli en Soy de River 08 de Marzo de 2018

DÍA de la mujer en river: la historia de Haydée Martínez

Haydée Martínez: Sus padres eran de origen español. ¿Y cómo nació su pasión por River?, un día su tío la llevó a la cancha en donde jugaban River y Boca, entonces ella siendo una niña eligió los colores rojo y blanco de los millonarios y ahí supo que jamás se arrepentiría.

Poco a poco cuando fue creciendo y siguiendo a la banda roja por todo el país y cuando podía lo seguía a Uruguay, Brasil, Colombia… en fin, donde River tuviera que actuar.

En la década del sesenta, River compró a un gran defensor uruguayo, llamado Roberto Matosas, Haydée le pidió la camiseta, éste se la dio con mucho afecto y desde ese día se transformó para las hinchada en “La Gorda Matosas”, un personaje sin igual.

El futbolista declaró en una nota a un periódico argentino que "Era más famosa la Gorda Matosas que yo", haciendo alusión a la importancia de este personaje en el mundo futbolístico de la época. Se caracterizaba por ser una mujer poco femenina, con modales groseros y un vocabulario pobre en elegancia.

Ella vestía con un gorro con los colores del Millonario la camiseta número 6 de Matosas, las uñas pintadas con fondo blanco atravesada con una banda roja como la camiseta de River, y entre sus relatos, se recuerda uno que lo contaba muy seguido: Resulta que ella cuando era muy joven conoció a un muchacho, se puso de novia y lo plantó en el altar, porque ese hombre le dijo que hasta ahí todo bien por el fanatismo por River, pero en cuanto se casara nunca más iba a pisar una cancha,  entonces ella enloqueció y furiosa dejó plantado a su pareja por su querido club. Después de esto Haydée solía decir que: “River es mi amigo, mi novio y mi amante y con esto tengo bastante”.

Al entrar a su casa, se podía observar banderines del club y fotos de los jugadores más queridos por ella, pero lo que llamaba la atención era que cuando uno entraba a su habitación las paredes estaban pintadas de blanco con una franja roja atravesada como la camiseta de su club. Ella decía que así era su casa, así no extrañaba tanto al Monumental, además ¡cómo odiaba a Boca!, era un enemigo mortal para ella.

La Gorda Matosas tenía una agencia de Lotería en La Plata y vivía de su negocio, pero aprovechaba la amistad con los jugadores del momento para venderles billetes de lotería, solía venderle a Pinino Más, destacado puntero izquierdo e ídolo del club en la década del sesenta y setenta, a Daniel Onega, al Beto Alonso, al Pato Fillol, todos ídolos de distintas generaciones que pasaron por el club.

Inclusive, contó alguna vez que el Gran Pato Fillol le quedó debiendo algunos billetes de lotería y que se hacía el desentendido con tal de no pagarle. La Gorda los volvía locos a los jugadores, con tal de venderles algún billete de lotería.

La Gorda Matosas, era muy querida por su hinchada, inclusive era la creadora y organizadora de las canciones en la popular, pero fumaba mucho y a la larga eso la mató. La ansiedad por su gran amor hacia River, terminó con su vida.

En 1986, ella estaba muy contenta porque su River estaba haciendo una campaña extraordinaria en la Copa Libertadores de América y pocos días antes de que River llegara a la final de la Copa contra América de Cali, a ella la tuvieron que internar por una afección en los pulmones y otras complicaciones.

El doctor le decía que se cuidara, que no fumara, que no podía viajar para seguir a su club, pero la pasión, el sentimiento, era más fuerte y no le hacía caso a ningún médico.

Era la líder de la parcialidad millonaria hasta el surgimiento de los barrabravas, quienes en las últimas décadas se adueñaron de las tribunas. Fue cremada, y sus cenizas se encuentran esparcidas por el césped del estadio Monumental.

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